lunes, 12 de mayo de 2008

"Se van a encontrar con un grupo que sale a vivir cada show como si fuera el último" - Diario La Capital

Fernando

"Para el show armamos un mix, recorremos todos los discos de Catupecu, pero con la impronta del último". Fernando Ruiz Díaz se refiere a "Laberintos entre aristas y dialectos" mientras toma una cerveza artesanal en Recoleta. Y enseguida aclara: "Tenemos muchas ganas porque este fin de semana no tocamos y ya tenemos abstinencia". Entre risas se nombran un sinnúmero de festivales y presentaciones (algunas internacionales) que tuvieron ocupadísimo a Catupecu Machu desde el año pasado —"creo que tuvimos un solo un día de descanso entre enero y febrero"—, y por supuesto, el recital que la banda de Villa Luro hará esta noche, a las 21.30, en Metropolitano (shopping Alto Rosario).

—Si tuvieras que invitar a los pibes al show, ¿qué les dirías?

—Que se van a encontrar con un grupo que sale a vivir el show como si fuera el último. La van a pasar bien como nosotros.

—¿Está bueno encarar de forma tan furiosa el año?

—Estamos acostumbrados. De hecho sucedió el accidente y paramos un mes y medio y ya estábamos tocando en Obras. Se fue dando así, no es que uno lo busque. Cuando hicimos el primer show en el Pepsi Music con Zeta no sabíamos qué iba a pasar y empezamos a tocar y a tocar. Y la vida te va llevando por estos caminos. A nosotros nos gusta mucho tocar y pese al accidente que vivimos y lo heavy que tiene todo esto seguimos viviendo de la misma manera o más. Creyendo mucho más. Se resignificó muchísimo para nosotros la música. Estamos todo el día pensando en música y esta tiene dos facetas: una son los discos y la otra es tocar. Nuestro objetivo con Catupecu siempre fue ir hacia distintos extremos y vivir la música. Y gran parte de eso es tocar en vivo y llevarla a todos lados.

—¿Esto de vivir la música también es una forma de estar en contacto directo con Gabriel?

—Exactamente. Nosotros decimos que este es el disco más Gabriel de todos. Gabriel es el inspirador, es nuestro maestro zen, siempre fue así y por eso respetamos muchísimo los principios que tuvimos y tuvo él para la música. Hacemos lo que hacemos para mantener el espíritu arriba, vivo, hacer lo que siempre quisimos, que es vivir de la música. Gabriel, a su manera, está atravesando este viaje y lo vivimos todos juntos. Lo bueno es que con Catupecu siempre vivimos cosas muy grandes e intensas y quizás todo eso nos fue preparando para vivir el suceso más grande y más intenso que no sabíamos que ibamos a vivir.

—¿La confirmación de Sebastián Cáceres como bajista ayuda a la consolidación de la banda?

—Seba salió del riñón de Catupecu como Zeta. Con él compartimos muchas cosas desde 2003, cuando empezamos a compartir escenarios y salidas. El había grabado en el último disco ("El número imperfecto") y estaba muy metido en la familia cuando sucedió esto. Entonces estaba clarísimo que el bajo lo iba a tocar él. Después nosotros necesitábamos parar, porque a pesar de todo no lo habíamos hecho, él volvía a Soda y Pichu que estaba reemplazando las guitarras de Gaby seguía en Cabezones. De hecho con esa formación tocamos en el Hipódromo en Rosario. Recuerdo que en ese show me emocioné muchísimo, eran los primeros que hacíamos con esa formación. Me acuerdo que en un momento tuve que parar de cantar porque se me había hecho un nudo en la garganta. Fue cuando la gente empezó a gritar: "Gaby va a volver" y esas cosas. Cuando paramos en ese momento no sabíamos que íbamos a hacer este disco y como digo en la canción "cambiar de rol en el medio del juego". Y en el medio de la grabación surge lo de Sebastián. El estaba trabajando como técnico de bajos y guitarras y necesitábamos eso que siempre hacía Gaby que era tocar los dos instrumentos. Como Zeta y Pichu, Sebastián es amigo de Gaby, muy querido por todos nosotros. Seba es un músico increíble, invoca el espíritu siempre presente de Gaby y hace tanto tiempo que trabajamos juntos que lo hicimos correr un poquito más adentro del escenario. Y lo estamos disfrutándolo. Ya lo van a ver porque la primera presentación con Seba es ahí en Rosario.

—Da la impresión de que más que una banda son una familia.

—Para nosotros en un poco litúrgico. No es que nos juntamos para tocar música, la vida es todo el tiempo así. Por ejemplo, todos somos socios de un whisky-bar. Vivir la música de esa manera es muy fuerte, nunca pensé que ibamos a llegar a eso. Vivir así se traslada un poco a la música y al escenario. Vivimos cada show como si fuera el último. El pasado ya está, el futuro no lo conocemos, tenemos el presente y cualquier show es el más importante de todos. Por nosotros y por cada persona que va al concierto. Vivimos esa magia de la intimidad de la canción que a veces nace en un cuartito y después la cantan miles. Tocar esa música en vivo es una experiencia irrepetible y vivirlo con un grupo de amigos es inenarrable. Somos todos muy cercanos.

—¿Quiénes somos todos?

—Fausto, el manager, es mi ahijado. Quique, el diseñador gráfico, es el tipo que me hizo escuchar Los Ramones e inventó el nombre de Catupecu, el director de producción fue compañero mío en la secundaria. Seba tocaba en una banda con el segundo baterista de Catupecu, Marcelo Baraj y por eso empezó a laburar con nosotros. Herrlein es amigo mío desde que teníamos 16 años. Se da una cosa casi religiosa cuando nos juntamos. Pero no de religión sino de ceremonia. Nos complementamos mucho. Por eso yo digo que no cuando dicen "la banda de Fernando Ruiz Díaz".

—¿Por dónde siguen?

—Ahora estamos presentando este disco. Uno hace las canciones encerrado en un cuartito y después el disco explota. Vamos a terminar la gira acá y en breve encaramos una gira por el exterior. Además estamos haciendo una reforma del estudio que tenemos desde que empezó esto de Catupecu y que se había parado con el accidente. Y seguro que vamos a empezar a grabar cosas nuevas. Ya estamos componiendo otras nuevas y además quedan cosas de otros discos. De hecho ya tenemos dos temas nuevas que están buenísimos. Estamos buscando algo excitante, que es lo que hacemos de costumbre: sorprendernos y cambiarnos a nosotros mismos.

Por Orlando Verna
Fuente: Diario La Capital

Saludos!
Zurdo/((cjay))

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