miércoles, 13 de febrero de 2008

Cosquín se abrió a fuego y barro con Catupecu y Café Tacuba (Nota Primicias Ya)





Junto a la potencia destructora de los yankees de Suicidal Tendencies, fueron los puntos más destacados de la primera noche del festival de Rock, en el predio en San Roque. Hoy será el turno de los Gardelitos, Intoxicados, el Bordo, Ratones Paranoicos.
Un concierto contundente de Catupecu Machu, la tierna elegancia de Café Tacuba y la potencia destructora de los yankees de Suicidal Tendencies, fueron los puntos más destacados de la primera noche del Cosquín Rock.
Un comienzo en el que el público manifestó su total adhesión a esta ceremonia al disfrutar el barro provocado por la lluvia y evitar que se convirtiera en un impedimento.
El máximo encuentro federal rockero lleva ya 8 ediciones y desde que su fundador José Palazzo adquirió el espectacular predio en San Roque al pie de un verde cerro, el festival adquirió matices de ritual del público del interior de la República.
A las 14,30 una torrencial tormenta se abatió sobre la zona de las serranías cordobesas pero los chicos llegados de Córdoba, Mendoza, San Luis, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Salta, San Juan y Jujuy, despejaron las dudas al ratificar su presencia enterrando los pies en el barro.
El rock es un movimiento de base y como tal se construye desde abajo hacia arriba, y a esta altura del partido, el barro es parte del juego y jamás un obstáculo, por eso la tierra ayer fue parte del vestuario de las más de 20 mil personas que cubrieron el predio.
A la hora de las partes, los músicos estuvieron a la altura de lo que sucedía debajo y casi todas las bandas que se presentaron en el escenario principal ofrecieron muy buenos conciertos, como ocurrió con Todos Tus Muertos y Carajo, que embolsados tocaron a pesar de la lluvia.
A las 19 subió al escenario uno de los platos principales, Café Tacuba en su debut en la plaza Prospero Montaña -como suele llamar el Catupecu Fernando Ruiz Díaz- y los mexicanitos se metieron a este publico, que casi no los había visto en vivo, en el bolsillo.
Con una inmensa calidad y una calidez abarcadora y sin exclusiones, Cosme, Meme, Quique y Joselo Rangel ofrecieron sus hits mezclados con los mejores momentos de "Sino", su último disco, generando bailes frenéticos entre la gente con "No controles" mezclado con la dulzura de "El palacio de las Flores" y "El Baile y el salón".
En "Ingrata" el gnomo Cosme fue feliz en las sierras cordobesas, tierras encantadas y plagadas de leyendas sobre duendes, elfos y extraterrestres.
En el escenario Nitro, los chicanos de Ozomatli, que dejaron atrás sus tiempos heavies, para darle paso al latinaje, pero no en la mano Manu Chao, sino más bien ciertas influencias de Carlos Santana, mucho spanglish, percusión, vientos y hip hop.
Los Ozomatli navegan en aguas de ese rock latino que llego hace tiempo y por el que bandas de este estilo luchan para que se quede y no desaparezca, mientras las chicas movían las caderas convirtiendo al barro en un elemento sensual.
Los Arbol subieron al escenario a caballo, vestidos con ponchos y al grito de "Aquí Cosquín Rock" desempolvaron la fórmula de hardcore adolescente, con ciertos toques pop y demagogia al agitar al público, que en su caso es mayormente adolescente.
Con la oscuridad montada sobre el predio, los Catupecu Machu subieron al escenario con Sebastián Caceres en bajo, su nuevo integrante, pero con una mística y una fuerza que los llevaron a ofrecer el mejor show de la noche.
Con un Fernando Ruiz Díaz demoledor, un Macabre iluminado y un Herrlein ajustado como siempre, Catupecu entrego 15 canciones en un nível altísimo, sin altibajos.
Así se sucedieron "Y lo que quiero", con ese riff ahora histórico y "Plan B" que no le dieron paz a la embarrada muchachada que patino y se deslizo surfeando en un barrial, a merced de una banda que arriesga, innova y experimenta.
Pero además, Fernando Ruiz Díaz es uno de los mejores frontman del rock argentino, con una voz potente, mucho despliegue y dotes como guitarrista..
Para "Dialecto", Fer se hizo cargo del bajo y Cáceres de la guitarra, un instrumento que luego tomo Cristina Aldana, el líder de El Otro Yo para ofrecer una versión sónica cargada de acoples de "Dale!", que Ruiz Díaz cerró con la frase de la noche:"Hasta la montaña Siempre!".

Los uruguayos de la Vela Puerca también tuvieron una buena noche ya que lograron mezclar su melancolía fiestera con sus canciones bajón del disco "El Impulso", un álbum de pura impronta uruguayo: triste, meditabundo, pero de impacto seguro.
Pero, los uruguayos pagaron el costo de presentarse después de Catupecu, que siempre deja al público en estado enfervorizado, en llamas, como se dice en la calle.
La rebeldía punk adolescente se apoderó del escenario a la medianoche con Attaque 77 como embajadores, más allá de que la crestita mohicana de Ciro Pertusi no es recomendable en ámbitos diplomáticos pero tampoco para un señor de casi 40 años.
Igualmente, Attaque es una banda festivalera por excelencia y a caballo de sus hits y de lo mejor de Karmagedon, su último y muy buen álbum, dejaron a las masas calientes para recibir el hardcore de los Suicidal Tendencies.
Con sus movimientos de boxeador, su histórica bandana azul, Mike Muir y su multietnico combo desplegaron un hardcore feroz, demoledor, muy esperado por muchos.
Músicos de Attaque y otras bandas, amén de muchos heavies se amucharon en el escenario y el backstage para presenciar el show de Muir y sus muchachos, que mostraron par de sus canciones más novedosas junto a los clásicos del repertorio.
Para esta jornada de sábado se espera una jornada de rock barrial en la que destacan Gardelitos, Intoxicados, el Bordo, Ratones Paranoicos, mientras que el escenario temático lo ocuparan los punks con Los Violadores como elemento central.

Fuente: Telam
Extraido de: Primicias Ya

Saludos!
((cjay))

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