sábado, 9 de febrero de 2008

COSQUIN ROCK DÍA 1: El paraíso rockero








Con una multitud y sets soberbios de Café Tacuba, Dante Spinetta, Catupecu Machu, Attaque 77 y Suicidal Tendencies, se dio el puntapié inicial al festival más federal de la Argentina.

Con una asistencia de público casi perfecta y shows de primer nivel, comenzó la edición '08 del Cosquín Rock. Azotado a primeras horas de la tarde por una tormenta que puso en jaque su continuidad, el festival más federal de la República
Argentina volvió a confirmar (por si hacía falta) el muy buen momento por el que atraviesa el rock vernáculo a nivel popularidad. Desde muy temprano y con el telón imponente de su geografía, la comuna del lago San Roque recibió desde muy temprano contigentes de diversos puntos del país, quienes pudieron disfrutar de una apertura que se engalanó con la presencia de Todos Tus Muertos y Carajo. Ambas bandas campearon la lluvia con sets demoledores y les regalaron un aliciente a quienes sufrieron en carne propia el aguacero.

Apenas una hora más tarde y junto con el show de Los Cafres, el sol dijo presente y la jornada tuvo una compañía acorde a lo que profesaba el line up. Otra vez, la banda capitaneada por Guillermo Bonetto se calzó el frac y volvió a demostrar un reggae de alta escuela y canciones dulzonas. Mientras ello ocurría, en el escenario temático las huestes metálicas se preparaban para revolear sus melenas al ritmo frenético de Lethal y Tren Loco, quienes sirvieron de preámbulo para O�Connor y Horcas, proyectos que desde su apertura estilística están llevando al metal local a un nivel que no se conocía desde hacía muchos años. Cotejados por un sol radiante, los Café Tacuba pisaban las tablas para salir a matar. Con hits inoxidables como ''La Ingrata'' y ''Déjate Caer'', entre otros, el combo azteca volvió a darle la derecha a aquellos que los ubican en el podio más alto del rock en español.

A esta altura de la tarde, Cosquín era una especie de Paraíso rockero. La escenografia del cielo recortado por montañas y tribus de todos los géneros conviviendo con familias enteras y compartiendo tragos de cerveza en paz (''quién dijo que vender alcohol en un festival es incentivar la violencia''), le ofrecían un tono épico al día. De alguna forma, Árbol entendió de que se trataba y con su grito/sátira: ''Aquiiiiii Cooosquinnn!'' fue al grano con su repertorio más efectivo como ''No Soy Yo, Sos Vos'' y el siempre agradable ''Pequeños Sueños''. Acto seguido y cuando las agujas del reloj se clavaban en las 9:25 de la noche, Dante Spinetta salió a matar con su guerra del audio. El hijo mayor de Luis Alberto descolló y cautivó hasta al que aún piensa que el hip hop es cosa de yankies. Ver pibes con remeras de Hermética haciendo flamear sus manos al ritmo que imponía Dante, fue la postal definitiva de lo que es el festival. Señores, eso no es magia. Eso se llama carisma.

Justamente, ''carisma'' es un término que Catupecu Machu conoce a la perfección. El grupo que regentea Fernando Ruíz Díaz, se olvidó del tono íntimo de su último álbum y a punta de lanza atacó a Córdoba con artillería pesada como los ya clásicos ''Magia Veneno'', ''A Veces Vuelvo'' y ''Dale'' (con Christian Aldana de El Otro Yo en carácter de invitado). Fernando le dedicó una canción al violero de Massacre (''La música salva'', fueron sus palabras) y Catupecu se retiró triunfal para dejarle el terreno sembrado a La Vela Puerca. Todavía nadie se preguntó como puede ser que el grupo uruguayo goce de tanta popularidad. Caso extraño. Dejaremos el análisis para otra oportunidad.

Fuera del escenario principal, Almafuerte pegaba duro con un rock que no hace mucho lugar a las concesiones melódicas y que se sostiene en el histrionismo a prueba de balas de Ricardo Iorio. En contraste y no, los mexicanos de Kinky se están convirtiendo lentamente en un grupo para disfrutar en vivo. Su referencia al sonido de DFA y su toque regional, hacen que su propuesta sea de digestión rápida y divertida. Cerca del final, Attaque 77 tampoco anduvo con sutilezas y fue a la yugular. Luciendo una cresta punk y manejando a la multitud a su antojo, Ciro Pertusi le puso el cuerpo a una selección donde no faltaron ''Espadas y Serpientes'', ''El Cielo Puede Esperar'' y ''Hay Una Bomba En El Colegio'', todas canciones de su primera época. Con el camino despejado y un Mike Muir muy inspirado, Suicidal Tendencies borró el cansancio a puro nervio y le bajó el telón a una velada contundente.

Nota: Gustavo Bove
Fuente: 10musica . Com

Saludos!
Zurdo / ((cjay))

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