domingo, 6 de enero de 2008

Catupecu Machu hizo bailar a una multitud en la arena marplatense (Nota diario Clarin)




BIEN ARRIBA. FERNANDO RUIZ DIAZ, EL LIDER DE LA BANDA, HACE VIBRAR AL PUBLICO EN LA PLAYA. EN EL FINAL, LA GENTE RECORDO AL BAJISTA GABRIEL RUIZ DIAZ, QUE SE RECUPERA DE UN ACCIDENTE OCURRIDO EN 2006. SERGIO GOYA / ENVIADO ESPECIAL

Catupecu Machu hizo bailar a una multitud en la arena marplatense
Casi 20.000 fanáticos deliraron bajo el sol con la banda de Villa Luro.


Fue como un patadón a las puertas del verano. ¡Pum! Con el estrépito de un acorde sutil, Catupecu Machu abrió ayer, definitivamente, la temporada marplatense en un show que desbordó tanta energía que terminó por conmover.

A las 16.50, las casi 20 mil personas (aunque para la organización la cantidad era mayor) que colmaron la arena de una de las playas del sur de esta ciudad explotaron con la fuerza sónica del grupo de Villa Luro. No importó la espera de más de una hora (el show estaba anunciado para las 15.30) abrasados por el sol. Ni nada. Con un look anti playa, completamente de negro, el frontman de la banda, Fernando Ruiz Díaz, apareció en el escenario y, como si fuera todo instinto, la masa comenzó a saltar. El cuarteto abrió el concierto -el primero de los muchos que se vienen organizando por la radio Rock & Pop en su parador Arenabeach 2.0- con "Viaje del miedo", de su reciente disco "Laberintos entre aristas y dialectos". Y lo mejor vino justo después. Fue una seguidilla de rock vibrante: "Magia veneno"; "Plan B: anhelo de satisfacción" -la infalible versión del tema de Massacre- y la explosión definitiva del público con "Y lo que quiero es que pises sin el suelo"; un título que sería la metáfora perfecta para los que miraban desde abajo, apretados sobre una arena que quemaba los pies de tanto rock.

"¡Qué de gente, carajo!", gritó Ruiz Díaz. El público (casi todos jóvenes) esperó a la banda desde temprano, en un día tan perfecto como vienen siendo todos los de este enero '08. Se veían cuerpos aún a la distancia, detrás de los médanos; cabezas que aparecían moviéndose por entre las matas de la (poca) vegetación playera. Algunos aguantaron la fuerza del sol como pudieron: Lucía y Ana, de Liniers, eligieron el poco moderno pero efectivo método de la remera en la cabeza. "Hacemos de todo por verlos, incluso morirnos de calor", rieron.

El show seguía. Y cerca del final todos recibieron una sorpresa. Era Zeta Bosio -una de las tres patas de la leyenda Soda Stereo- que subió con su bajo colorado para hacer las bases de "Preludio al filo en el umbral" y luego, sí, abrazado a Ruiz Díaz, una festejada versión del hit "Persiana Americana", de Soda.

El éxtasis generado en la multitud bastó para mantener al extremo los ánimos de todos. Catupecu Machu empezó a despedirse como llegó: primero con el verborrágico "Dale!" y cerró a todo grito "A veces vuelo".

Eran cerca de las seis y el adiós fue inverso. La banda calló y escuchó una melodía conmovedora que nació del corazón del público: era el cariño y el aliento para Gabriel Ruiz Díaz, bajista de la banda que se recupera de un accidente ocurrido en 2006. Y fueron todos aplausos. Aplausos en clave de sol.

Nota: Fernando Soriano
Fuente: Clarin

Vale destacar que Catupecu sale en la tapa del diario Clarin, espero que les sirva la nota.

Saludos!
((cjay))

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