martes, 18 de diciembre de 2007

En presencia de tu ausencia (Nota x EL ACOPLE)



CATUPECU MACHU presentó su nuevo disco “Laberintos entre aristas y dialectos”, las noches del 7, 8, y 9 de diciembre en el GRAN REX. Te contamos cómo fue el estreno del viernes, en el que GABRIEL estuvo en cada partícula del aire.

Es como cuando te peleas con tu pareja. En cualquier historia está la tuya, lo ves en cualquier parte, en la tele, en una película o en otra historia que escuchaste al pasar. A los que vivimos pegados a la música, peor. En cada letra existe un verso que te estalla en el bocho, y que quizás antes no lo habías entendido de esta manera, pero hoy es para vos y para ella o él, lo escribieron para ustedes, y no existe otro significado posible.
A CATUPECU MACHU le pasa lo mismo. Todo hace recordar a GABRIEL RUIZ DIAZ, quien hoy se encuentra en rehabilitación luego de aquel accidente que casi le quita la vida. Letras viejas que cobraron significados distintos, letras nuevas que explícitamente invocan a quien fuera alma musical de la banda, notas que han cambiado porque es preferible no hacerlas a hacerlas sin éxito, el grito de la gente constante recordando a GABY, las bases que MACABRE lanza con versos cantados por el bajista, su espacio vacío –o maquillado- en el escenario y el ambiente reinante en una noche de estreno de un disco, “Laberintos entre aristas y dialectos”, que recorre el mismo camino.

Entonces, lo que era FERNANDO-GABRIEL, los hermanos RD como dúo dinámico, hoy queda sólo para el cantante/violero, que ahora también se cuelga el bajo cuando éste debe llevarse las miradas. De los tres que eran –en 2002 se fue el batero ABRIL SOSA, hoy en CUENTOS BORGEANOS- queda solo él, y entonces CATUPECU hoy es FERNANDO y los que estén.

Para las presentaciones en el GRAN REX, el escenario se llenó de compañías. Al nuevo bajista, SEBASTIAN CACERES, que también toca la guitarra, se le unió un trío de cuerdas, más una flauta traversa, que sumadas a la batería de JAVIER HERRLEIN y la oficina que se armó MACABRE –con teclados y máquinas- entregaron reversiones de muchas de sus viejas canciones.

Con una primera parte más relajada, sonaron temas suaves como “En los sueños”, un down tempo de “Magia Veneno” con flauta, “Refugio” y su “Que estés bien donde quiera que estés” subrayado, “Entero o a pedazos” de criolla, “Cuentos Decapitados” que subió el clima en un final de violines encendidos, o “Cuadros Dentro de Cuadros”, en la que FERNANDO exagera los tonos y estira las vocales en algo que lo expone –y le encanta- pero que afortunadamente ya no hace a capella, sino que tiene un sustento musical.

Luego de un telonazo, llegó el último gran tema de la banda, “Viaje del miedo”, que fue precedido por murmullos de GABRIEL y en el cual se sintió una única fuerza entre escenario y público, en ese grito que no descansa y se repite, que implora “te resucito en el sueño”.

También sonaron las otras dos nuevas composiciones, “Foto en Blanco y Negro” y “Dialecto”, donde el oficinista de los sonidos se luce disparándolos como agujas, que sirven de colchón a los tonos altos del cantante creando un interesante paisaje sonoro.

Una vieja gema como “Ritual” sonó tan distinta y se extrañó tanto al pelado que dolió. HERRLEIN tocó la percu como lo hacía GABRIEL, pero entonces faltaba la bata, que la disparó MACABRE. Faltaba un arreglo tan característico que la alegría de volver a escuchar el tema no duró.

“Hay casi un metro al agua” fue de FERNANDO en solitario con una acústica, y en el final incluyó unos versos de “Vistiendo”, siempre cantada por su hermano, y dijo “GABRIEL RUIZ DIAZ por todos lados”.

En “Batalla”, el frontman volvió a ocupar todo el escenario corriendo de punta a punta, y fue precedida por “Origen Extremo”, donde aparece nuevamente otra mención al asunto -“Sumergido en la canción la ausencia ya no está presente”- que contó también con la reflexión del anfitrión.

Una de las armas de seducción de la banda hacia el público fue un sinfín de luces violetas, rojas y azules, que durante toda la noche cubrieron por completo el escenario y la atmósfera del teatro. El bombardeo intermitente de destellos en blanco llegó cuando el bajo pasó a manos del cantante y éste lució sus dotes.

PICHU (ex CABEZONES) sumó su criolla para la versión 07 de “El Lugar”; “Preludio al Filo en el Umbral” contó con LEO DE CECCO (ATTAQUE 77) en la batería y ZORRITO VON QUINTIERO en el bajo; y “Plan B: Anhelo de Satisfacción” con WALAS y “EL TORDO”, cantante y violero de MASSACRE, en lo que fue un final bien festivo, con la gente de pie.

El cierre final no se apartó de lo que fue toda la noche: FERNANDO cantando “Opus I”, canción que grabó su hermano menor para “Cuadros Dentro de Cuadros”.

Una etapa completamente nueva, extraña y distinta para una banda que, inmersa en la difícil tarea de no caer en el recuerdo permanente, busca cómo llevar adelante la actualidad de esta versión de CATUPECU MACHU, desgarrada en ese trágico accidente.

NOTA: Leandro Peredo
FUENTE: El Acople

Saludos!
((cjay)) / Zurdo

1 comentario:

valevolpin dijo...

pufff con esta nota se me puso la piel de gallina...

saludos..