miércoles, 12 de diciembre de 2007

Catupecu Machu en el teatro Gran Rex (Nota por vuenozairez)



En un show separado en cuatro actos, Fernando Ruiz Díaz planteó el nuevo sonido de la banda.

Y un día hicieron un teatro. Y los Catupecu Machu estuvieron a la altura del acontecimiento dividiendo a la “obra” en cuatro actos. Cuatro momentos especiales para presentar su última placa, el disco doble “Laberintos entre aristas y dialectos”. Y así fue como transcurrió el recital que los músicos brindaron ante un Gran Rex con butacas agotadas, para ver al grupo desde otro lugar. Ya habían pasado los Obras al aire libre con Zeta Bossio en el bajo, y era hora de verlos en un lugar más íntimo y con una excusa perfecta como es la presentación de su nuevo trabajo, el primero sin Gabriel Ruiz Díaz que sigue recuperándose luego del terrible accidente que sufriera ya hace más de dos años.

Primer Acto: Los Cuadros
¿Existe un nombre más apropiado para el arranque de este show? Tocando casi todas las canciones de "Registro de la materia en concierto" (disco 2 de “Laberintos…”), Fernando Ruiz Díaz en voz y guitarra, Javier Herrlein en batería y percusión, Martín “Macabre” González en teclados y sintetizadores, y el recién ingresado Sebastián Cáceres en bajo, más un trío de cuerdas y flauta, arrancaron con “El número imperfecto”. Le siguieron “En los sueños”, “Entero o a pedazos”, “Magia veneno” y “Cuadros dentro de cuadros”, con un cantante que comenzaba a entrar en el clima del show, dejando como siempre toda su pasión en el escenario. Recién después del quinto tema, Fernando habló por primera vez, solo para decir “gracias” y escuchar la ovación del público que no paraba de agradecer esas reversiones. Luego vendría el único cover incluido en este disco: “Seguir viviendo sin tu amor” de Luis Alberto Spinetta, mientras que “Refugio” y “A veces vuelvo”, dieron por finalizado el primer bloque.

Segundo Acto: El viaje
Al abrirse el telón, la escenografía ya había cambiado, y sobre el fondo del escenario se divisaba una enorme pantalla blanca donde se comenzó a proyectar el video de “Viaje del miedo”, enfocando un primer plano de las manos de Fernando punteando la guitarra mezclándose con el sonido que venía del vivo. Ya no quedaban las cuerdas y la flauta traversa, solo el grupo sobre las tablas del Rex dejando entrever que se venía la parte más poderosa del show. Así, luego de la nueva y desgarradora canción de los Catupecu, pasaron a otros estrenos como “Foto en blanco y negro” y “Dialecto”, dejando en claro el mensaje de la banda para Gabriel Ruiz Díaz: “que estés bien donde quiera que estés”. A la emoción por los temas tocados se le sumó un momento especial que el propio Fernando dio a conocer al público presente: “Acabo de ver a mi vieja sentada en la platea, no sabía que iba a venir. Esto es muy fuerte… Te quiero, vieja”. Luego de las lágrimas y los gritos del público (“Gaby va a volver”), Catupecu arrasó con el sonido de “Acaba el fin”, y “Hay casi un metro al agua”, de su primer disco, y que habían tocado una sola vez en vivo.

Tercer Acto: La Batalla
Antes del postre final, la puesta en escena se achicó y solo un cajón peruano y un platillo junto a un teclado, guitarra y bajo acústicos, esperaban a los cuatro músicos. Como en un living, Catupecu tocó el tema que dio título a este segmento para presentar a los hermanos de la “vida” que los propios Ruiz Díaz eligieron para conformar la banda.

Cuarto Acto: El lugar
El cierre de este emotivo recital fue de la mano de amigos; comenzaron a desfilar por el escenario los invitados del entorno del grupo. El primero en aparecer fue el ex Cabezones Esteban “Pichu” Serniotti para empuñar la guitarra acústica en el tema que da nombre a este último acto. Luego le seguiría “Preludio al filo del umbral” con Leonardo de Cecco de Attaque 77 y el Zorrito Von Quintiero en batería y bajo respectivamente. Pero el plato fuerte de este cierre fue sin duda la presencia de Walas y Pablo M de Massacre en voz y guitarra, para interpretar su propio tema “Plan B: Anhelo de satisfacción” re-grabado por Catupecu en “El número imperfecto”.

Para el final quedaron “Muestrame los dientes” y “Opus 1” dejando en claro que Catupecu Machu supo reinventarse y mutar las veces que quiso en estos 10 años de trayectoria, y que a pesar de los reveses y golpes de la vida, todavía tienen cosas originales y creativas para seguir mostrando.


NOTA: JUAN PABLO SERRANO
FUENTE: Vuenozairez

Saludos!
((cjay)) / Zurdo

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta buenisimo este blog la verdad!!! me encanto lo q filmaste de viaje del miedo parece q fue un show increible lastima q no pude ir y tampoco voy a poder ir ahora
=( tuve la oportunidad de estar con ellos hace unos meses cuando vinieron a tuc de gira la verdad que son increibles y fer un idolo!!!