viernes, 5 de octubre de 2007

Nota del Diario La Nacion(Mayo 2005) con respecto a la gira de ENI



LA OTRA APLANADORA DEL ROCK
Catupecu Machu sacudió a cuatro mil personas en Obras

"No creo que tengamos que aprender siempre del dolor", dice Gabriel Ruiz Díaz, y resume en una frase el crecimiento y el espíritu de una banda cuyas canciones funcionan como una terapia catártica para sus integrantes y sus seguidores. El sonido de Catupecu Machu es poderosamente energético y estimulante, capaz de albergar los despojos dark de los ochenta y pasarlos por su minirreactor para transformarlos en energía vital.

En el público que acompaña a la banda en este nuevo Obras se puede ver a chicos de once años, acompañados de sus padres, atraídos por los hits de su último disco, "El número imperfecto", y también treintañeros de la generación de la primavera alfonsinista que exhibían orgullosos sus remeras de Sumo o Don Cornelio y La Zona, entre tanto espíritu adolescente que colmaba el estadio. El grupo sacudió a todos sin excepción con su sonido visceral en formato de cuarteto, en dúos de bajo y guitarra, o con el vocalista cantando a capella.

Catupecu, máquina del rock

La banda funciona como una auténtica máquina de tracción a sangre. La guitarra distorsionada de Fernando Ruiz Díaz imita los chirridos de los engranajes, la batería y el teclado aportan el clima sonoro de una fábrica en movimiento, y el bajo de Gabriel pone la fuerza de trabajo para mover toda esa maquinaria en escena, impulsada por la combustión eléctrica de las canciones, y la agitación del público, que no deja de rebotar en el suelo a lo largo de la hora y media de concierto.

El grupo armó su show alrededor de su último trabajo, de sus potentes y deformes hits de anteriores discos como el poderío punk de "Dale", el machacoso ritmo industrial de "Acaba el fin" y sus versiones adrenalínicas de la trilogía ochentosa de Metrópolis ("Héroes"), Massacre ("Plan B") y Héroes del Silencio ("Hechizo"), con el que generan uno de los momentos más impactantes del concierto.

Un emocionado Fernando Ruiz Díaz, que agradeció al público a los gritos, contó su experiencia particular en el templo del rock, como prólogo a la presentación de uno de los invitados especiales de la noche. "Yo vine a ver a muchas bandas a este lugar que después terminaron influyendo en lo que hice. Para nosotros es un honor tener a Zeta Bosio", dijo el cantante, y una ovación acompañó la salida a escena del ex Soda Stereo. En esa pausa, tras la tormentosa sonoridad del grupo, Ruiz Díaz y el bajista hicieron "Refugio", esa inquietante balada incluida en el último disco de la banda.

Pura adrenalina

Luego el grupo de los Ruiz Díaz siguió con esas canciones que se nutren de mantras conformados por los riffs metálicos y ese pulso cosaco que genera una espiral de energía que envuelve al público en canciones como "Entero a pedazos", la pulsión de "Cuentos decapitados", o el desborde que provocaron "A veces vuelvo" y "Lo que quiero es que pises sin el suelo".

Las letras acompañan ese discurso fragmentado de la banda con frases del tipo "sé que da patada pero igual meto los dedos", "más deseo, más me alejo; soy un extraño aquí en mi cuerpo, salgo mucho; a veces vuelvo" o "veo en parte lo que tú ves, entre lo dicho y lo hecho", y se suman al espíritu épico de la banda.

En vivo, los músicos parece que tocaran todo por última vez y ese clima se contagia a la gente, que festeja y acompaña a la banda con su propio desgaste físico. La experiencia es compartida. Así que cuando el magnético vocalista se sube a los monitores o su hermano Gabriel trepa a la estructura de los parlantes, la gente responde saltando en sus asientos, o rebota de un lado a otro de la platea.

Con "Magia veneno" (el tema que rota en "Informe central", por América), "Epico" y "La puerta" el grupo cierra el círculo entre el riesgo y esa intuición para llegar a una audiencia masiva, fiel a esa condenada necesidad de vivir una experiencia única e irrepetible, pero junto a la gente.

Fernando Ruiz Díaz, al frente de una banda que contagia energía


FUENTE: Diario La Nacion 16/05/05
Nota: Gabriel Plaza
Foto: Maxie Amena
Extraido de www.catupecumachu.com

Saludos!
((cjay))

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